Colaboración
por “Ratatouille”
Hoy, vamos a preparar un primer plato, bien para la comida o para la cena, de lo más económico para nuestro bolsillo. Además, lo podemos hacer fácilmente con lo que tenemos en casa normalmente, que requiere poco tiempo para su realización y que calienta y llena el estómago perfectamente en esta época de invierno y nieblas que estamos pasando.
Ingredientes:
- Una cabeza de ajos
- Un cucharadita de pimentón molido dulce
- Aceite Campo de Calatrava
- Sal
- Agua o Caldo de Cocido
- Pan duro
- Dos huevos
- Una pastilla de caldo (opcional)
- Perejil (opcional)
- Colorante alimenticio (opcional)
Elaboración:
Primeramente, en una olla o cazuela de barro (a mi personalmente me gustan más las cazuelas de barro porque se hacen los ingredientes más uniformemente y además, a la hora de presentar en la mesa, guarda mucho más tiempo el calor que una olla o sopera normal), ponemos Aceite de Oliva “Campo de Calatrava” en cantidad que cubra la base de la olla o cazuela, a fuego medio (ni muy fuerte pues se nos quemarían los ajos que añadiremos a continuación, ni muy flojo, porque entonces se pocharían los ajos en este caso. Por cierto, recordaré a los de la web que incluyan un apartado en esta Sección dedicado a un diccionario de cocina para que todos nos entendamos de qué estamos hablando).
Pelaremos los dientes de ajos y los cortaremos en láminas, y cuando tengamos el aceite caliente los añadimos a la cazuela, hasta que cojan un color dorado intenso. Mucho cuidado con quemarlos!, ya que tendrán un sabor más bien tirando a amargo.
Y retiramos del fuego la cazuela en ese preciso instante. Si, en este punto de la receta, añadimos la cucharadita de pimentón molido dulce, removiendo constantemente con una cuchara o paleta de madera, para que no se nos queme el pimentón. Y en un par de minutos, a continuación volvemos a colocar la cazuela sobre el fuego y añadimos el agua o el caldo de cocido, en cantidad aproximada de un litro.
Recomiendo que, cuando hagas cocido, tengas en cuenta de hacer un poco más de caldo, para tenerlo reservado para cualquier ocasión que desees hacer una buena y consistente sopa, de ajo, como en este caso, castellana, de picadillo, etc… (siempre que sea de carne, claro está, ya que es lo que hemos utilizado al hacer nuestro cocido. Para hacer sopas de pescado haremos nuestros caldos de diferente manera que en otro momento os indicaré cómo hacerlos).
Entonces, como hemos dicho, el caldo que nos habrá sobrado de nuestro cocido, lo envasaremos, cuando esté frío, en tarros de cristal (sin llegar a llenarlos!!, ya que al congelarlo aumentará de volumen) y los guardaremos en nuestro congelador a la espera de hacer nuestras sopas, como hoy por ejemplo, para lo cual sacaremos nuestro tarro de caldo del congelador por la mañana, para que esté descongelado para el mediodia en el que nos dispongamos a realizar nuestra suculenta sopa de ajo.
Y si no tenemos caldo guardado, pues nada, como he dicho antes, añadiremos aproximadamente un litro de agua, echaremos una pizca de sal, una hojitas de perejil picado si es fresco (lo puedes conseguir gratis en las pescaderias cuando vayas a comprar), o una pizca del perejil seco del botecito, y una pastilla de caldo (tipo avecrem para entendernos) de carne o de pollo, al gusto de cada uno, y una pizca de colorante alimenticio (opcional, no es imprescindible).
Y pondremos en este momento el fuego más fuerte hasta que comience a hervir nuestro caldo y reduzcamos a medio gas el fuego para que hierva durante unos diez minutos aproximadamente.
Llegados a este punto, ya tendremos picado nuestro pan duro en un tamaño aproximado como los picatostes (o tostones de las migas), en cantidad aproximada de un puñao por persona o comensal (más o menos), y los añadimos o introducimos en el caldo que está hirviendo en nuestra olla o cazuela, aproximadamente durante cinco minutos (hasta que veamos el pan bien empapado y esponjoso). No es imprescindible que el pan esté frito, perfectamente sirve tal cual y así evitaremos que la sopa nos salga más aceitosa de lo necesario.
Por cierto, en nuestra cocina intentaremos NO TIRAR NADA, ya que en esta época de crisis hay cuidar de nuestro paupérrimo bolsillo para que llegue a fin de mes. Así por ejemplo, los trozos de pan que sobran de un día para otro y que ya están duros, los podemos reutilizar para otros menesteres, como por ejemplo para hacer la Sopa de Ajo que estamos cocinando hoy, para ir guardando para otro día hacer migas, hacer tostones, picatostes, tostadas, etc… Yo hoy por ejemplo, el que me ha sobrado lo he utilizado para hacer tostadas, que luego en la merienda podré untar con mermelada, paté, mahonesa, ali-oli, etc…
Volvemos a nuestra Sopa de Ajo. Durante los cinco minutos que tenemos hirviendo el pan duro que hemos añadido, ya habremos batido bien en un bol dos huevos enteros (es decir yema y clara). Recomiendo no cascar los huevos en el borde del bol en el que vamos a batir las yemas y claras, primeramente por higiene y en segundo lugar para evitar que caiga alguna cascarilla en el interior.
Añadimos los huevos batidos, sin dejar de remover con nuestra cuchara o paleta de madera nuestra sopa, y seguimos removiendo hasta que se cuaje el huevo batido dentro del caldo en infinidad de trocitos o filamentos… Dejar cocer así durante unos minutos y…. Voilà!! Ya tenemos lista nuestra Sopa de Ajo!!
Como podeis observar en la fotografía de la Sopa que aún está humeante y supercaliente, yo he puesto la cazuela sobre un salvamantel de enea para evitar quemar, como su nombre bien indica, el mantel de la mesa. La cazuela, me conservará el calor de la sopa mientras está en la mesa, por si algún comensal quiere repetir (lo cual será buena señal de que te ha salido rica, rica!).


















